Esa imagen lo acompaña como cifra de su teología íntima: la verdad no tiene lugar fijo, se manifiesta por reflejos. Cada lectura, cada metáfora, cada intuición amplía el círculo. Por eso su obra está llena de espejos, laberintos y bibliotecas infinitas: son alegorías del pensamiento que busca sin encontrar. Leer más
