Finalmente, el conflicto en el frigorífico Ganadera San Roque, ubicado en Morón, ingresó en una etapa de negociación formal luego de que el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires dispuso la conciliación obligatoria por 15 días tras el envío de telegramas de despido al personal y el anuncio del cierre de la planta.
Según informaron, la resolución obligó a retrotraer la situación al momento previo a los despidos y abrió una instancia de diálogo entre la empresa y el Sindicato de Trabajadores de la Carne de la zona oeste. Durante ese período las partes no pueden aplicar medidas de fuerza ni decisiones unilaterales.
Voceros que participaron de las reuniones explicaron el alcance de la resolución, y señalaron que “ahora se abre una mesa de diálogo durante 15 días para intentar acercar posiciones. Mientras eso ocurre todo se retrotrae al 27 de febrero, día en que fueron fechados los telegramas de despido, y ni trabajadores ni empleadores pueden realizar medidas de acción directa”.
Cabe destacar que el plazo fijado por la cartera laboral puede extenderse por cinco días adicionales si no aparece un acuerdo. El cronograma incluye una nueva audiencia prevista para el 19 de marzo, instancia en la que las partes evaluarán posibles salidas al conflicto.
Mientras tanto, los trabajadores retomaron la presencia en sus puestos dentro del establecimiento, aunque la producción todavía depende de pasos previos dentro del circuito industrial. Entre ellos aparece la llegada de materia prima necesaria para reiniciar las tareas. En ese marco, la reapertura operativa de la planta quedó prevista para el próximo lunes.
Recordemos que el conflicto comenzó cuando la empresa comunicó los despidos a través de telegramas enviados al personal. En esas notificaciones la firma adjudicó su decisión a la situación económica general. En el texto mencionó “cambios drásticos en las condiciones económicas del país” y una “indiscriminada apertura comercial”, factores que según la compañía derivaron en una “fuerte caída del consumo por factores socio-económicos” que “han tornado absolutamente inviable” la continuidad de la producción.
A su vez, el sindicato rechazó esa explicación y solicitó la intervención del Ministerio de Trabajo. La organización gremial denunció que el plantel quedó en “estado de asamblea permanente a consecuencia del despido arbitrario de los trabajadores”.
Dentro de este marco, el gremio intimó a la empresa a revertir la decisión. “Intimamos a la parte empleadora a que deje sin efecto los despidos con la inmediata reincorporación con el consiguiente pago de salarios caídos, caso contrario tomará las medidas de acción directa tanto gremiales, legales y sociales tendientes a garantizar la fuente de trabajo de los empleados desvinculados”, expresaron desde el sindicato.
Durante la primera audiencia ante la delegación Morón del Ministerio, la empresa ratificó las cesantías. Sin embargo, aceptó el esquema de conciliación para abrir un proceso de negociación.
Además, el acta firmada por el delegado ministerial David Ponce dejó asentado el objetivo de la medida. El documento señaló que “se torna imprescindible restablecer la paz social, procurando mantener la fuente de trabajo y los niveles de producción a fin de encontrar un punto de partida eficaz para encausar el diálogo”.
La mesa de discusión reúne a representantes legales del frigorífico, dirigentes sindicales del sector cárnico y funcionarios de la cartera laboral, que supervisa el cumplimiento de la conciliación y el pago de salarios durante este período.
Detrás del conflicto aparece otro debate que inquieta al gremio. En el sector sindical circula la sospecha de que la empresa intenta reestructurar el vínculo laboral con su plantel bajo el nuevo marco regulatorio de la reforma laboral sancionada por el Congreso.
Por otro lado, un interlocutor cercano a las negociaciones planteó esa hipótesis. “La empresa tiene trabajo, no está en crisis. Lo que intenta es reformular los acuerdos salariales y dejar de pagar cifras que estaban consideradas como changas, que es un diferencial importante en el ingreso de cada trabajador”, afirmó.
La discusión quedó ahora en manos de la mesa de negociación abierta por el Ministerio. En ese ámbito se definirá si la planta retoma su actividad con el personal actual o si la empresa avanza con cambios en su esquema laboral. Mientras tanto, la conciliación obligatoria frenó el cierre y mantuvo en pie las fuentes de trabajo al menos durante las próximas semanas.
