El eterno “Chulo” Rivoira

Un 14 de agosto del 2019 nos dejó el “Chulo” Héctor Oscar Rivoira, pero su recuerdo perdura en los corazones de los hinchas de Ituzaingó y del ascenso todo. Pero Ituzaingó fue su lugar en el mundo, en el “Verde” fue jugador, capitán y luego entrenador. Su recuerdo permanece en cada hincha del “León”, que nunca lo olvidará.

Gloria como jugador, también como entrenador, ídolo en Ituzaingó, rompió marcas difíciles de igualar, donde jugó y dirigió en primera división, y también lo hizo internacionalmente.

Ascendió en cuatro oportunidades a primera división y 1 a la “B” Nacional, se dio el gusto de jugar y dirigir en el club de su corazón, el de su Ciudad, de representar con la “Verde” a sus amigos y a sus vecinos.

El “Chulo” había nacido el 10 de abril de 1960 en Ituzaingó, y su infancia trascurrió en el barrio Aeronáutico. Hizo la escuela primaria en el colegio San Judas Tadeo de Ituzaingó, la secundaria en el Dorrego de Morón y luego lo continuó en el Colegio Rivadavia de Castelar, del cual egreso en el año 1978.

Por su parte, se recibió de director técnico en el club GEI. Su historia en el futbol comenzó a los 14 años en la novena división de Boca Juniors y luego en la octava del club Atlético River Plate, institución en la cual realizó todas las inferiores.

 

LA LLEGADA DEL “CHULO” A ITUZAINGO.

En el año 1989 el por entonces presidente de Ituzaingó, Carlos Fioriti llamo al “Chulo” para que juegue en Ituzaingó, ya que lo conocía del barrio y que el hermano Daniel (hoy arquitecto radicado en España) tras su salida de River, había jugado en el “Verde”.

En ese momento el “Chulo” jugaba en el club Defensores de Belgrano y era su intención continuar allí, ya que “Defe” estaba en la Primera “B” e Ituzaingó en la “C”, pero al finalizar ese año, Fioriti lo volvió a llamar y finalmente lo convenció.
El primer año no fue bueno, tanto que algunos directivos querían dejarlo libre, pero finalmente le renovaron y el “Chulo” se convirtió en el capitán del mejor equipo de la historia del Atlético Ituzaingó, el campeón que obtuvo el máximo logro de la Institución, el ansiado ascenso a la Primera “B” Nacional.

Tras la renuncia del entonces entrenador, Edgardo Marchetti, Ituzaingó jugo dos partidos sin técnico: 2 a 2 con Flandria en Morón y luego fue jugar a Villa Dálmine con resultado 0 a 0. El “Chulo” en ese momento estaba desgarrado y Fioriti le pide que maneje el equipo dentro de la cancha desde el banco de los suplentes, vestido como jugador. Al finalizar ese partido Fioriti le ofrece el cargo como entrenador, ya que el “Chulo” pensaba dejar el futbol a fin de ese mismo año.

Rivoira lo habló con su esposa Susana y aceptó la propuesta y dos días después lo presentaron oficialmente como el nuevo director técnico, donde algunos directivos se opusieron a esa decisión, ya que querían contar con un entrenador de mayor experiencia (estaban negociando con Salvador “Gato” Daniele), pero el tiempo le dio la razón al presidente Fioriti.

Jugó en Ituzaingó 61 partidos, con 8 goles convertidos, en las temporadas 1990, 91 y 92.

Como entrenador en el “Verde” dirigió 75 encuentros, 19 ganados 23 empatados y 33 perdidos, durante las temporadas 1992, 93 y 94.

 

EL “CHULO” COMO JUGADOR.

Llegó al club Almirante Brown a los 18 años, donde debutó en la primera división a los 20 años (1980/84), donde se hizo conocido, convirtiendo la friolera de 46 goles en 154 partidos, pero saltó a la fama luego de un partidazo jugado ante San Lorenzo con triunfo 2 a 0 para el “Mirasol”, fue el goleador del torneo, siendo mediocampista por derecha o jugando como nueve retrasado.

Luego jugó en el Sportivo Italiano (84/87), club con el que ascendió a primera división, jugando en primera le convirtió un golazo de chilena a Racing, y más tarde jugó también en Lanús (87/89), Defensores de Belgrano (89/91) y finalmente en Ituzaingó (1991/92), donde se retira como jugador y comienza su etapa como entrenador.

En resumen, pasó por 5 clubes, jugó en total en su carrera 328 partidos, con 81 goles convertidos, 24 por ciento de efectividad.

 

EL “CHULO” COMO ENTRENADOR.

Inicio su dilatada carrera como director técnico, corriéndose de la línea de cal, en Ituzaingo (92/94), Almirante Brown en dos etapas (94/95/13/14), luego lo hizo en Nueva Chicago (95/96), Chacarita Juniors (97/00/05/07/11) (en cuatro etapas), Quilmes Athletic Club (00/01), Liga de Quito (Ecuador) (02), Instituto (en dos etapas) 07/15/16, Ferrocarril Oeste (2005), Atlético Tucumán (dos etapas) (08/10/14), Huracán (dos etapas) (10/12), Rosario Central (10/11), Olimpo  (11/12) y Crucero del Norte (16/18), se retiró en mayo del 2018, fue su ultimo club. Dirigió en 11 clubes.

 

EL PALMARES DEL “CHULO”

Como jugador ascendió con Sportivo Italiano a primera división el 24/6/86, ganándole a Huracán 4 a 2 por penales mandándolo al descenso, en cancha de Vélez y con Ituzaingo ascendió a la primera B Nacional el 15/4/92 venciendo por penales al club Los Andes, en cancha de Independiente.

Dentro de sus logros más importantes están: ascenso a primera división con Chacarita Juniors en 1999, con Instituto en el 2004, Atlético Tucumán en el 2009, convirtiéndose en el técnico con mayor cantidad de ascensos en el futbol argentino, durante el torneo 2009/10 se dio el gusto de dirigir a Huracán (club del que era hincha confeso) en primera división, y pudo salvarlo del descenso, cuando lo había tomado en la última posición del promedio.

Dijo Sergio “Coco” Ramos (histórico ayudante de campo de Héctor Rivoira): “el “Chulo” como jugador era de mucha técnica, muy inteligente y con mucho olfato para el gol, como director técnico tenía un liderazgo muy bueno, un profesional muy serio, un adelantado veía todas las cosas antes de que sucedan, muy carismático con el manejo de grupos y como persona excelente, un tipo tremendo, la verdad que un ser humano extraordinario en todo sentido, muy generoso en todos los aspectos, en lo profesional, en lo económico, en todo, solo tengo palabras de agradecimiento estaré con él, eternamente agradecido”.

 

LOS RECONOCIMIENTOS HACIA EL “CHULO”

El “Chulo” fue un emblema del ascenso argentino, querido y respetado en todos los clubes por los que pasó en sus casi cuarenta años de trayectoria, el Atlético Ituzaingó, el club de su corazón, descubrió un hermoso mural, también bautizo con su nombre parte de la nueva platea, en Instituto de Córdoba también tiene su mural, sus vecinos y amigos le dedicaron otro en pleno barrio Aeronáutico.

Falleció el 14 de agosto 2019, a los 59 años, luego de luchar durante casi un año contra un cáncer de intestino. 

JUAN ÁNGEL MIGUEL.

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