El gobernador bonaerense Axel Kicillof definió en este inicio de 2026 uno de los ejes de su estrategia política: volver a habilitar las reelecciones indefinidas de intendentes, legisladores provinciales y concejales. La propuesta circuló en la Gobernación, se acordó en reuniones del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) y atravesó los intercambios políticos del verano. Sin embargo, todavía no tomó forma legislativa y quedó, por ahora, en el plano de la intención.
El escenario parlamentario no ofreció margen inmediato. No hubo sesiones extraordinarias durante el verano y la actividad en Diputados se limitó a la reorganización interna tras el recambio de diciembre. En el Senado, la agenda se concentró en la sesión preparatoria para definir autoridades, un trámite que quedó postergado por la interna del peronismo bonaerense.
Esa disputa expuso con claridad el conflicto de poder. Los aliados de Kicillof propusieron a Ayelén Durán como vicepresidenta primera del Senado, una dirigente alineada con el MDF y con Andrés “Cuervo” Larroque. El sector referenciado en Cristina Fernández de Kirchner y La Cámpora resistió esa opción y promovió a Mario Ishii. En paralelo, el kirchnerismo duro buscó retener la Secretaría Administrativa del cuerpo, un cargo clave por el manejo del presupuesto legislativo.
El debate por las reelecciones se apoyó sobre un tablero aún más amplio. La definición de la conducción del Partido Justicialista bonaerense concentró la atención del oficialismo. En febrero venció el plazo para la presentación de listas y La Cámpora apuntó a conservar el control partidario tras la salida de Máximo Kirchner. Ese resultado ordenará la estrategia electoral hacia 2027.
Kicillof no podrá competir por un nuevo mandato provincial. La Constitución se lo impidió. Su apuesta pasó por consolidarse como referencia del peronismo opositor al gobierno de Javier Milei y por fortalecer una estructura territorial que lo proyecte a nivel nacional. En ese camino, el respaldo de los intendentes resultó determinante.
En el primer plenario político del año, realizado en Villa Gesell, el gobernador y más de medio centenar de jefes comunales plantearon la necesidad de eliminar la restricción vigente desde 2016. Los intendentes se comprometieron a hablar con legisladores y a empujar el debate. Desde el Ejecutivo, el mensaje fue explícito. El ministro de Gobierno, Carlos Bianco, afirmó: “vamos a seguir insistiendo, como lo hemos hecho todo este tiempo, en la reelección de los intendentes”. Luego reforzó la posición oficial y sostuvo que “impedir la reelección de una persona es proscriptivo. Esa es la posición que se ha venido tomando por parte del gobierno, así que nosotros vamos a seguir insistiendo en la reelección de los intendentes de la provincia de Buenos Aires”.
El dato que explicó la urgencia política fue contundente. Ocho de cada diez intendentes alineados con Kicillof no podrían competir en 2027 si la ley no cambia. En total, 82 jefes comunales quedaron alcanzados por la prohibición, con fuerte predominio del peronismo, aunque también con radicales, libertarios, macristas y vecinalistas.
La normativa vigente dejó, no obstante, algunos resquicios. Mariano Cascallares, Mario Ishii y Mayra Mendoza conservaron la posibilidad de volver a competir por haber asumido cargos legislativos antes de completar dos años de su segundo mandato municipal. El mismo criterio alcanzó a Diego Valenzuela y a Jaime Méndez.
La iniciativa encontró resistencias dentro del propio oficialismo. La Cámpora rechazó un esquema que fortaleció a Kicillof y el massismo mantuvo objeciones de fondo, ya que impulsó la limitación durante el gobierno de María Eugenia Vidal. La oposición también marcó límites. La Coalición Cívica reiteró su rechazo a la reelección indefinida y reclamó un debate integral que incluya boleta única y calendario electoral. Los libertarios coincidieron en ese punto y avanzaron con un proyecto para implementar la Boleta Única Papel en la Provincia.
En ese cruce apareció una hipótesis de negociación. Boleta única a cambio de reelecciones. Por ahora, el oficialismo evitó abrir ese frente. La prioridad pasó por ordenar el partido y cerrar la disputa interna. Recién después, el proyecto que Kicillof puso sobre la mesa buscará pasar del plano discursivo al recinto.
