Conozcamos al joven hincha del Atlético Ituzaingó, Lucas Gerardo Cabral, que pertenece al Ejército, con destino en la Antártida Argentina, y que está enfrentando un año de aislamiento en condiciones extremas, en un entorno hostil y distante, con una gran formación psicológica que es esencial para el éxito de su misión.
Lucas que es un orgullo para Ituzaingó, ya que es fanático hincha del “Verde”, y es segundo jefe de la Base Marambio en la Antártida, nació circunstancialmente en San Miguel, el 29 de diciembre de 1990, pero su niñez transcurrió precisamente en el Barrio El Pilar de Ituzaingó, fue a la escuela Siglo XXI, luego al Almirante Brown y más tarde al Sofía Bunge.
Teniendo 11 años ya conocía la existencia del Atlético Ituzaingó y tenia deseos de ir, pero no sabía con quién, pero de pronto un compañero del colegio y su papá Gustavo, lo invitaron a ir a la cancha por primera vez, ellos fueron sus mentores.
Además otra persona que le enseñó mucho sobre el distrito, fue Martin Cajal, que ya no está con nosotros, pero siempre recuerda sus anécdotas con mucho cariño.
Fue así que a los 13 años debutó como hincha en Acosta y Pacheco y vaya partido que le tocó para ser el primero, porque un día de entre semana la promoción jugada el 28 de junio del 2004 frente a Fénix (victoria 1 a 0 gol de Gerry de penal).
Recuerda que el estadio estaba colmado, fueron a la tribuna “Tuerca” Villalba, pensaba en lo que era la pasión y el sentimiento, donde el “Verde” estaba peleando por no descender y esa gente ahí alentando sin parar, pensaba que la suerte estaba echada para Fénix, pero de pronto, ese gol que salvó al club del descenso.
Jamás olvidó ese día, el sufrimiento, luego la alegría de gritar el gol y el festejo como si hubieran salido campeones, cuando en realidad, solo habíamos zafado del descenso.
Desde ese día no pudo parar más de ir a ver al “León”, dejaba todo y se iba a ver todos los partidos, como decía siempre y aun dice, Ituzaingó no se negocia.
No es hincha de ningún otro club, es sólo del “Verde”, casi no mira futbol de primera, salvo que sea un partido muy importante, siempre dice que es fácil ser hincha de clubes grandes como Boca o Racing, pero no lo es ser de Ituzaingó, donde todo se hace a pulmón, es todo muy difícil, la verdad que se siente muy orgulloso de ser hincha de la institución, sobre todo de poder colaborar y estar presente en el club.
Además, nos cuenta que luego de ver pasar muchos jugadores le gustaron Aldo Bazán, el “Animal” Pérez, también Adrián Gerry, pero definitivamente su ídolo es Emanuel Mantovani, lo conoció en la escuela y sabe que pasó toda una vida en el club y continúa jugando, deja todo en cada partido, es un jugador que da tranquilidad en la defensa y posee mucha jerarquía.
Cuando puede también lleva a sus pequeños hijos al estadio Carlos Sacaan (Santino Mateo y Milo León de 10 y 3 años), (está de más decir porque le puso León) eso es algo que lo pone muy feliz, se siente realizado en eso. Al más grande mucho no le gusta, pero el más chico es el más “Tribunero”, y en las finales con Camioneros y Barracas, llevó al más chico a la previa y no se quería volver, ya que le gusta mucho tocar el bombo, saltar, cantar juntos y se emociona mucho.
El compartir tiempo con ellos en la tribuna es parte de la herencia de la familia “Verdolaga”, que piensa que hay que trasmitir y alimentar, el más chico ya es socio, y espera que continúe con esta pasión.
Lucas comenzó a trabajar desde muy chico (15 años) en una mueblería, desde ahí tuvo una noción de lo que es el sacrificio y el valor de cada cosa, le sirvió mucho y aprendió a valorar el esfuerzo. Más grande, hizo distintas changas y otras cosas, pero siempre priorizando la escuela.
Llamado por la vocación, a los 18 años (2008) ingresó al Ejército Argentino, en el Colegio Militar y egresó en el año 2013 como subteniente de Intendencia. También su papá Julio fue suboficial del Ejército y desde pequeño compartió con él muchos momentos en el cuartel y siempre soñó con ingresar a esa fuerza, según dice, es una gran profesión que da muchas satisfacciones morales, de las que realmente llenan el alma.
En la actualidad, ya lleva 17 años en la fuerza y cuando le preguntan si volvería a elegir esa profesión, les contesta que si Dios le diera la dicha de volver a tener 18 años, sin duda la volvería a elegir, porque está llena de esos momentos que quedan grabados a fuego.
Luego de su egreso, su primer destino fue el Regimiento de Asalto Aéreo 601 (Campo de Mayo), allí aprendió mucho de la vida en campaña, el segundo destino fue el Liceo Militar General Roca (Comodoro Rivadavia, Chubut).
En este destino tuvo mucho trabajo, dado su especialidad (intendencia), distinto a lo que estaba acostumbrado, pero otra experiencia muy linda, en el sur tomo noción del tamaño de nuestro país, por las distancias.
Luego, dentro mismo de Comodoro Rivadavia pasó a prestar servicios en el Comando de la Brigada Mecanizada lX, fue un paso corto, ya que presentó la documentación para integrar a la Dotación Antártica (C-10), salió preseleccionado y realizó un curso de capacitación conjunta Antártico (CABA) durante 1 año. Actualmente es 2do. Jefe de la Base Antártica Marambio, que depende del Comando Conjunto Antártico, que a su vez depende del Estado Mayor Conjunto.
Es este el desafío más importante de su carrera, ya que va a pasar todo el año 2026 (viajó en diciembre del 2025) en esta Base desempeñando ese cargo. Recordemos que la Base se encuentra en la Península Antártica y tiene la particularidad que aterrizan aviones Hércules de la Fuerza Aérea Argentina, haciendo puente logístico con el Continente Americano.
La campaña del “Verde” la sigue por “Vamos los Verdes”, y la verdad (nos dice) que la conectividad de internet evolucionó muchísimo y tienen muy buena información, tal cual como si estaríamos allá en Buenos Aires.
Tuvo la suerte de poder estar en la cancha el día del ultimo ascenso, porque ir a la cancha con sus hijos es lo que más extraña. Ituzaingó para él es un estilo de vida, que está por sobre todas las cosas.
Nos dijo Carolina, hermana de Lucas y fotógrafa de las inferiores de Ituzaingó que “Lucas es muy responsable en su trabajo, continuó el legado de nuestro padre, en cuanto a la carrera militar (mi padre falleció con el grado de suboficial Principal del Ejército Argentino), es un gran padre, buen hijo y buen hermano, sociable y familiero. Además, le trasmitió a sus hijos la pasión por Ituzaingó, y siempre que podemos los llevamos a la cancha a alentar a su “Verde” querido y nos acompañan cantando. Estoy segura que a su regreso de la Antártida, estarán de nuevo presentes en la tribuna del Carlos Sacaan”.
JUAN ÁNGEL MIGUEL.
